martes, 2 de octubre de 2012

EL MESIAS DE ISRAEL, SIMIENTE DE DIOS


Por: Dr. Emmanuel García Moreno
 
Juan: 14:16-23
 
¿Cuántos no queremos hoy que el Mesías se manifieste?
 
Estamos tan urgidos en nuestros días de la Presencia del Mesías, que haríamos cualquier cosa con tal de ser testigos de la manifestación de su Grandeza, Poder, Sabiduría, Magnificencia, Gloria y Majestad.
 
El Mesías fue anunciado desde el principio, cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso. Dios le dijo a la serpiente “pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente. Esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en la cabeza”.
 
El Mesías vendría a derrotar a Satanás, pero sería herido por él; así como él sería herido mortalmente por Aquel.
 
A Abraham y a su descendencia se les prometió que por intermedio de ellos, de uno de su descendencia, esto es de un judío, vendría la Simiente que traería bendición sobre todas las naciones.
 
En Génesis Jehová le declara a Abraham, en el mismo instante en que éste estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac, porque Dios se lo había pedido para probarle:
 
“Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,
y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;
de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.
 
En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.”
 
La Simiente prometida sería para bendición de todas las naciones; no solo de Israel. Esta Simiente vendría mediante la fe otorgada por Dios en el corazón del elegido para conocerle. La mayor obra del Mesías sería dar a conocer al Dios invisible a los hombres. El Mesías debería traer la revelación de Dios a los hombres, fuesen judíos o no.
 
El nacimiento de Sansón fue un tipo de lo que sería el nacimiento del Mesías prometido al pueblo de Israel. En el libro de Jueces se lee, en el capítulo 13:
 
“Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos?
Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?”
Manoa pensaba que el Angel de Jehová era un varón de Dios. Lo confundió con un hombre y quiso saber su nombre para honrarlo el día que se cumpliera la promesa, lo cual indica que Manoa ansiaba la promesa pero no tenía fe. Por eso le dijo al que el creía que era un varón de Dios: honraré tu nombre después de cumplirse tu dicho.
 
El nombre con el cual se le presentó el Angel de Jehová fue Admirable, nombre con el cual señalaba hacia el Mesías que habría de venir
 
Así como Manoa, muchos hoy tienen los ojos velados y ausencia de fe en cuánto a la llegada del Mesías de Israel. Esto es sumamente peligroso para el destino de la nación.
 
Donde no hay visión clara, visión espiritual y falta de fe, hay espacio para el engaño.
Israel como nación escogida por Dios, estaba atravesando una condición lamentable.
 
Estaba dominada por sus enemigos, quienes se habían apoderado de ella y de sus riquezas. Además de ello, habían perdido la Presencia de Dios en la nación, porque se habían apartado del Camino de su Ley y Estatutos.
 
Después de la muerte de Josué y de la generación que cruzó el Jordán, se levantaron generaciones que no conocían a Jehová y se extraviaron. Se fueron tras los ídolos de los pueblos y naciones que habían dejado en la Tierra de Canaán, desobedeciendo así lo que Dios les había mandado, de destruir aquellas naciones y ocupar toda la tierra.
 
Dejaron a Jehová su Dios y se entregaron en manos de sus enemigos. Pareciera un contrasentido: salirse de las manos de Dios; para entregarse en manos de sus enemigos. Pero así ha sido la historia de Israel con su relación con su Dios.
 
Durante toda su historia; solo en contadas ocasiones estuvieron bajo la sombra del Omnipotente, a pesar de que el Altísimo les había prometido estar con ellos todos los días de su existencia como nación, bendiciéndoles y prosperándoles.
 
Pero a pesar de su rebeldía; Jehová les enviaba libertadores y guías, como en el caso de los jueces y los profetas, como Samuel, Elías, Eliseo y otros, sobre quienes el Espíritu de Dios se manifestaba, a pesar de que el pueblo no seguía a su Dios.
 
Estos jueces y profetas eran tipo del Mesías que les sería enviado, a quien Moisés llamó “un profeta como yo Jehová os levantará Jehová; a quien deberán oir su voz y obedecer”
Cada uno hacía lo que mejor le pareciese. Se habían olvidado de Jehová su Dios.
 
El Mesías manifestaría sobre sí, los nombres de Dios con los cuales se le daría a conocer en su obra en medio de su pueblo escogido, y, desde dónde saldría su anuncio a todas las naciones. En Isaías 9, leemos:
 
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”
 
El Espíritu de Dios habla por medio del profeta, señalando varias de las manifestaciones que se darían en el Mesías anunciado y esperado. Lo primero a señalar es que sería nacido de mujer. Aquí es absolutamente innegable que nacería de una mujer, por la sencilla razón de que el hombre no puede parir.
 
El caso del nacimiento de Sansón, de Samuel y Isaac cuyas madres eran estériles y en el caso de la misma Sara, además de estéril era ya anciana, fueron concebidos por medio del Poder de Dios manifestado en sus vientres, previa interposición de una promesa por parte de Dios, lo cual los hace a todos ellos, tipos del Mesías que vendría en el futuro.
 
Los nombres que con los cuales se daría a conocer el Mesías en su carne de hombre, son interesantes. El primero es Admirable, Nombre con el cuál se le presentó el Angel de Jehová a Menoa. Dios Fuerte, Padre Eterno.
 
Este Mesías anunciado, obraría por el poder del Espíritu de Dios, trayendo la Presencia de Dios en él y obrando en su Nombre, como si Dios mismo estuviese actuando por medio de El. Sería parecido al actuar de los profetas de Jehová que hablaban y dejaban ver su poder, por el Espíritu de Jehová que venía sobre ellos.
Es lo que dice el profeta sobre El: “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.
Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová”

¿Puede un ser espiritual, creado por Dios, arrebatarle o sustraerle el Nombre a Dios? Entiendo que este Angel de Jehová, era Dios mismo en forma de hombre, una teofanía, apuntando hacia el nacimiento del Mesías con el mismo nombre que se encuentra en Isaías.
 
Noten que será un hombre de carne y hueso, pero en quien se manifestaría Dios Fuerte; significando que sería un hombre con la Presencia y manifestación de Dios como la Fortaleza de su pueblo, el Dios de su Refugio.
 
Además otro de sus nombres interesantísimos es el de Padre Eterno. Aquí les llamo la atención a la contradicción de los israelitas en los tiempos de Jesús el hijo de María y de José según se entendía, quien se manifestó en Israel como el Mesías anunciado, cuando el pueblo estaba bajo el yugo de los romanos y clamaba por liberación.
 
Se dice de este Jesús que nació de María, aun siendo virgen, a la cual un Arcángel, de nombre Gabriel, le anunció que el “Poder del Altísimo te cubrirá y concebirás un hijo.”
 
¿Sería extraño, que Dios hiciese el milagro de hacer parir a mujeres estériles, una de ellas de 90 años, por el poder de su Espíritu; y no haga parir a una virgen que no haya conocido varón?
 
Este Jesús fue muerto por instigación de los líderes religiosos de Israel, porque se dio a conocer como Hijo de Dios, y llamaba a Dios Padre.
 
Quiero que noten lo siguiente: en el Evangelio, no hay ninguna referencia a Dios como Jehová; sin embargo, hay tal cantidad de Nombres Nuevos de El, como el Pan que bajó del Cielo.
 
Cuando Cristo dice: Yo soy el Pan que bajó del cielo, se está declarando con el Nombre del que nos alimenta con su Vida. El es la Palabra de Dios que nos alimenta consigo mismo. El es nuestro Pan de cada día. “No solo de pan vivirá el hombre; sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.”
 
Por eso dice la Escritura en la carta a los Romanos 3: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,
para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,
seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,
y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,
a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.”
 
Pablo oraba “para que habite Cristo por la fe en nuestros corazones….ser fortalecidos con poder…”; lo cual debe llamarnos poderosamente el sentido de esta oración del apóstol.
Puedo entender, y te invito a que lo entiendas conmigo, que Pablo le está hablando a cristianos, que han recibido a Cristo en sus corazones, pero lo encontramos aquí orando para que Cristo habite en los corazones de los cristianos. ¿Qué significa esto?
 
Primero, significa que debemos orar por nosotros mismos y por nuestros hermanos y por nuestros hijos espirituales, esto es, por aquellos que hemos traído a los pies de Cristo, para que Cristo sea formado en sus corazones.
 
Cuando recibimos a Cristo en el corazón por la confesión de fe, por el Espíritu, al recibir esa Palabra de fe, estamos recibiendo la Semilla de Abraham, esto es Cristo en nuestro interior, en el corazón.
 
¿Recuerdan la parábola del sembrador?
La semilla es la Palabra que fue sembrada en nuestros corazones; fue la semilla de Cristo. Concebimos a Cristo en nuestros corazones, porque el Padre nos fecundiza con la Simiente Santa.
 
Así como cuando la Virgen María, concibió a Jesús en su vientre por la Palabra anunciada por el Arcángel Gabriel el día de la Visitación, y por el poder Espíritu Santo que la cubrió; de igual forma sucede con todo aquel que recibe la Visitación del Padre, quien por su Espíritu, nos fecunda con Su Semilla que es Cristo.
 
María concibió a Jesús hombre en su cuerpo carnal; nosotros concebimos a Cristo el Hijo de Dios en nuestro espíritu. Por esa causa recibimos Vida; recibimos todo lo que Cristo es, recibimos la plenitud de Dios, pero esta Vida tiene que desarrollarse dentro de nuestros corazones. Por esto es que Pablo oraba.
 
Pero en muchos de nosotros, Cristo todavía es un bebé, o un niñito, o un adolescente. Por ello Pablo dice: “Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;
pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.”
 
Dios quiere que comamos comida sólida como adultos en Cristo, significando que ya Cristo se ha desarrollado en nosotros, a una altura de adulto.
 
La semilla, esto es, la Palabra, o sea, Cristo; que ha sido plantada o fecundada en nuestro corazón debe germinar o nacer. Cristo debe nacer en nuestro corazón y desarrollarse por medio de la oración y la Palabra. El crecimiento lo dará Dios por medio de su Espíritu.
¿Podemos imaginarnos lo que será nuestra vida cuando Cristo, el Hijo de Dios, el Varón Perfecto esté en nuestro interior?....”hasta que todos lleguemos a la estatura de un varón perfecto.”.
 
Dios quiere que todos tengamos Su Semilla Santa, esto es Cristo, en nuestros corazones.
 
¿Ya recibiste la fecundación de Dios? ¿Ya recibiste a Cristo en el corazón?
 
Abre tu corazón y confiesa a Cristo como Hijo de Dios, Señor y Salvador; y, Cristo nacerá en tu interior. Tendrás Su Vida en ti y te conducirá a la Presencia del Padre cada día.
 
El Espíritu Santo o el Espíritu de Jehová, o el Espíritu de Dios, ahora estará en nosotros, cumpliéndose la promesa: es nuestro Ayudador, nuestro Consolador, como lo dice el Evangelio de Juan:
 
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.
En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”
 
El Espíritu Santo viene a cada una nuestras vidas como la respuesta a la oración de Cristo al Padre. Viene a cumplir un encargo de parte de Cristo: traer la Presencia del Padre y del Hijo a nuestros corazones.
 
Ahora es cuando el Dios Eterno, quien en Cristo se nos ha revelado como Padre y como Hijo; hace morada en nuestros corazones. Esto es importante entenderlo, creerlo y aceptarlo, para que Cristo se pueda manifestar en nosotros y por medio de nosotros.
 

El Espíritu Santo, como Consolador, viene y hace morada en nosotros, habita en nosotros, pero no está solo; trae la Presencia del Padre y del Hijo. Cristo manifestaba: “Yo y el Padre Uno somos”, “el que me ha visto; ha visto al Padre” “el Padre que mora en mí, El es quien hace las obras que yo hago”.
 
La Presencia del Padre en Cristo, producía las obras de Cristo, las cuales hasta ahora nos maravillan. La Presencia del Padre y Cristo en nuestros corazones, deben producir las mismas obras que hacía Cristo: “las obras que yo hago; vosotros las haréis también y mayores las haréis”
 
La Presencia de Dios en la Tierra durante el período de la Ley estaba confinada al Templo en Jerusalén. Antes de la construcción del Templo por Salomón; Dios habitaba en el Tabernáculo de reunión y se manifestaba en el lugar Santísimo.
 
Ahora ese templo ya no existe, y en Cristo la Presencia de Dios está en cada corazón que ha creído en el Hijo de Dios y lo ha recibido en su corazón. Así como Dios se manifestaba en el Tabernáculo o en el Templo en Jerusalén; hoy quiere manifestarse en la vida de cada uno de los que invocamos el Nombre de Jesucristo en nuestras vidas.
 
Así como El anduvo en los días de su ministerio terrenal, haciéndole bien a todo el pueblo, a los necesitados de salud, liberación, aceptación, ver, oir, caminar y tantas otras cosas extraordinarios que hizo; asimismo quiere seguir haciendo, pero ahora por intermedio nuestro.
 
Oro a mi Señor cada día. Para que su Presencia esté en mí, como estuvo en Pablo, en Pedro, en Juan, en Esteban, en fin, como estuvo en Cristo. Quiero Conocerle en todo su esplendor, quiero ver su gloria en mí. Quiero que Cristo habite en mí por la fe. Quiero no vivir más y que Cristo viva en mí, para poder proclamar como Pablo: “Ya no vivo yo; mas vive Cristo en mí”.

Cristo es la Semilla proclamada por Dios a la serpiente antigua: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la Simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.
 
Es la Simiente prometida a Abraham: “En tu Simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.”
 
Jesucristo es el Mesías anunciado, la Simiente Santa que nos fue dada para llevar mucho fruto para Dios. Tanto judíos como no judíos tenemos acceso a esta Simiente mediante la fe.
 
Que el resplandor de la Gloria del Señor sea sobre sus corazones y le revele al Mesías, esto es a Jesucristo en sus vidas.

jueves, 27 de septiembre de 2012

EL REMANENTE DE ISRAEL






EL REMANENTE DE ISRAEL

 

Por: Dr. Emmanuel Garcia Moreno

He publicado en mi blog de aurora digital, dirigido sobre todo al lector judío en el mundo, esta respuesta a varios comentarios que publicaron algunos lectores en respuesta al post anterior.

He considerado importante compartir la respuesta con ustedes acá, porque hablo del entendimiento que el Señor me ha dado de las profecías para el tiempo del fin.

“Isaías 4: “Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.

En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel.

Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes, cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación.

Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria habrá un dosel, y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y escondedero contra el turbión y contra el aguacero”

Esta Palabra, está relacionada con el salmo 91.

Habla sobre sobrevivientes después del juicio del Señor sobre Jerusalén. El Espíritu de Dios está enfocado en Jerusalén, en lo que pasará en la ciudad de Dios, dónde se manifestará el día en que enjuiciará a Sion y a las naciones.

El Altísimo nos habla aquí del remanente de su pueblo Israel que será salvo en un solo día. Es lo que entendemos como el nacimiento de una nación en un solo día.

El Israel natural, terrenal, nació en solo día cuando en la ONU, se aprobó la creación del Estado de Israel en 1948. ¿Era ese el cumplimiento de la profecía? En parte lo fue, porque era necesario restablecer la Nación en su tierra antes del que se completara la llegada del Mesías Rey.

Israel todavía hoy se rehúsa creer en Cristo como Mesías, pero ese día que señala esta profecía de Isaías cuando dice: “Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo”, nacerá el Israel espiritual, al cual se le circuncidará el corazón y se le abrirá los ojos para que vean al Rey en su hermosura.

Aquellos que estén bajo la nube que estará sobre Jerusalén ese día, como la estuvo con Israel en el desierto por 40 años; conocerán al Mesías. Ese será el día en que Jehová les quitará el velo de carne, el velo terrenal, el velo de la religión de la carne en que hoy persisten en vivir.

Por eso soy un convencido de que Israel hoy no atenderá al Evangelio, porque por el Evangelio se hicieron enemigos de Dios para que nosotros los gentiles entráramos en la gran Salvación.

Sobre el pasaje hay mucho más que decir, pero sería muy extenso para el post. Resumo lo que “veo” en esta porción.

• Quedará solo un puñado de hombres, como lo dice Apocalipsis 7 cuando señala los 144,000 judíos varones de Israel sellados en sus frentes por el ángel enviado de Dios.
Sobre este punto, lo explico más detalladamente en mi libro Islam, el Azote de Dios, disponible también en amazon.com.

Entiendo aquí que se cumplirá lo expuesto por el comentarista “mesías en la frente”, quien sin comprenderlo, citó el cumplimiento de lo expuesto en Apocalipsis.

Quedarán también1,008.000 mujeres salvas del turbión y la desolación de Israel, lo cual nos puede dar idea que los sobrevivientes de Israel será cerca de 1,152,000 adultos, sin contar a los niños, que podrían ser alrededor de 2,00,000, para un total aproximado de 3,000,000 de sobrevivientes de Israel.

• El renuevo de Jehová se refiere al Israel de Dios que ha de florecer delante de El en una nueva Vida, la vida espiritual, el Nuevo Israel. Este será el Israel que nacerá en un solo día, con el cual Dios hará su Nuevo Pacto.

Cuando dice renuevo pareciera señalar también que será una nación compuesta de una pirámide poblacional de niños, el 75% serían niños inocentes en todo sentido, recordando que el Israel antiguo en los tiempos de Moisés, los adultos perecieron y solo los niños sobrevivieron a la jornada en el desierto, a causa de la desobediencia.

• Habla del remanente de Jehová, que habrá quedado en Jerusalén, dándonos a entender, que en la desolación de los últimos tiempos, la ciudad santa, será como la ciudad de refugio para Israel.

Serán llevados allá, lo más preciado de Israel, sus mujeres vírgenes y sus niños, cuando estén siendo destruidos por sus enemigos alrededor, los islamitas.

Estoy convencido que los musulmanes respetarán a la santa ciudad de Jerusalén y no la querrán destruir ni profanar con sus bombas destructoras.

Las sabias autoridades de la nación entenderán que es el lugar más seguro para proteger su mayor tesoro: su herencia para el futuro, sus hijos y una juventud sana y respetada, grandemente apreciada.

• Creo firmemente que una de las más recientes decisiones de la nación, la de establecer el servicio militar obligatorio en la FDI para los judíos ultra ortodoxos o estudiantes de la Torá, tiene que ver con este cumplimiento.

Los soldados que serán asignados para la defensa de Jerusalén, prioncipalmenet del III Templo, serán los provenientes de las escuelas de la Torá. Serán jóvenes estudiosos de la Palabra de Dios, que atesoran sinceramente su Palabra.

Esto me hace pensar que en el astuto y engañoso Tratado de Paz entre el mesías musulmán y el mesías engañoso, que se levantará entre los judíos, se reconstruirá el III Templo, dejando el Domo de la Roca intacto, por lo cual será el espacio más seguro de todo Israel.

Estos soldados se conocerán por su gran valentía porque creen en Jehová de los Ejércitos. Acompañarán sus armas con la práctica del Ayuno, la Oración y la abstinencia de vicios y relaciones sexuales desenfrenadas. Serán soldados vírgenes y temeros d e Jehová.

Serán la última línea de defensa de Israel. Estarán puestos para defender principalmente el III Templo recientemente construido.

• Será en esa situación que El Mesías se dará a conocer. En medio de la columna de fuego y oscuridad, como en el Monte Sinaí en los tiempos de Moisés, cuando el pueblo se rehusó a oir la Voz de Jehová.

El pueblo de Israel, desde los tiempos de Moisés se ha rehusado a oir la Voz de Dios, por eso rechazaron su Voz cuando les habló por medio de Cristo.

Dios se hizo hombre para hablarle a su pueblo Israel en su propio lenguaje y en su propio terreno de debilidad, pero no lo conocieron y no lo conocerán aún, hasta el día señalado.

Pero Dios les volverá hablar en Jerusalén en aquél día. Entonces oirán su Voz y vivirán. Pero vivirán eternamente y para siempre. Lo mortal será revestido de inmortalidad. Entonces verán al Rey en su hermosura, y el dolor y el gemido huirán.

La Voz de Jehová, es su Palabra Viva, es el Verbo de Dios por el cual creó todo lo que se ve y lo que no se ve. La Voz de Dios es Cristo a quién esperan conocer y ahora nosotros hemos conocido como Salvador y Redentor: Jesucristo.

• Finalmente habla del abrigo para el turbión, o la sombra del Omnipotente que nos habla el salmo 91, dónde Israel estará seguro.
La seguridad de Israel no es la FDI; es Jehová.”
oremos por la paz de Jerusalem.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

DERROTA Y HUMILLACION DE ISRAEL



Israel está dispuesto a enfrentar, a su enemigo más acérrimo en la región: Irán sin su aliado más poderoso, USA. Todo parece indicar que el avance del poder nuclear iraní, está empujando a Israel hacia una acción desesperada, sin mayores indicios de éxitos y a un alto costo social y humanitario.

La nación judía se precipita al cumplimiento profético reservado para ella, de los tiempos postreros, sin mayores luces espirituales. Es innegable que este pueblo recibe un trato especial de parte de Dios, que no es demostrado a ninguna otra nación sobre la tierra.

Traigo a colación la primera invasión exitosa a Jerusalén y la destrucción del Templo de Salomón. Por muchos años Dios estuvo advirtiendo a su pueblo Israel, que por haberse apartado de su Palabra y mandamientos, enviaría una nación poderosa a humillarlos y castigarlos por su desobediencia.

El profeta Isaías le trae esta palabra a la nación: “Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.

La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.
Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña.

¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?
Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada.
  Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.

Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor”.

Israel ha tenido siempre un propósito divino delante de Dios: hacerla la nación ejemplar ante el resto de las naciones, por causa del Dios a quien servían. Todas las demás naciones servían a dioses falsos; Israel fue escogida para servir al Unico y Sabio Dios, al Creador del Universo, Señor del cielo y la tierra. Israel por ello estaba llamada a producir frutos diferentes a las demás naciones.

El pueblo judío estaba y está llamado a mostrarle al mundo que su relación con Dios debía reflejarse en su sociedad con obras de justicia y verdad. La presencia de Dios debía conocerse en ellos, a través de los valores éticos de su sociedad.

Pero este privilegio que se le otorgó a Israel, conlleva una inmensa responsabilidad: la obediencia total a Dios. Para que la nación esté bajo la protección de Dios; es necesario que exista una obediencia plena a su Palabra.

Note Ud. que el profeta declara cuál será el proceder de Dios con su pueblo Israel, a causa de examinar a la nación y encontrar que fallaron en el empeño de Dios: le quitaría su vallado y la nación sería consumida.

Dios le hace saber a la nación lo que El hará y por qué lo hará. También le da directrices para que responsablemente enderecen sus pasos y vuelvan al camino que El trazó para ellos.

Aquí les llamo la atención a algo me inquieta sobremanera: de acuerdo a la relación de la nación judía con su Dios; asimismo será la protección que ella tendrá. Si su relación es aceptable ante los ojos del Altísimo; la nación será protegida por Dios. Sin embargo; si la relación no es agradable a Dios; la nación será derrotada. Hago énfasis en que la relación debe ser aprobada por Dios, no por el hombre.

El profeta Joel nos arroja luz sobre el trato de Dios con su pueblo Israel:

“Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano.

Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones.

Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape.

Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán.

Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla.

Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes.

Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo.

Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán.

Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones.

Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.

Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?

Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.”

Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.

¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?

Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea.

Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.

Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?

Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo.

Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones.

Y haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré en tierra seca y desierta; su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental; y exhalará su hedor, y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas.

Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas.”

 En esta porción del profeta Joel entiendo que hay un gran deseo de Dios para con su pueblo Israel: Que se vuelva a El de todo su corazón, le indica como hacerlo y El les garantiza que hará grandes cosas, entre ellas, hará que los enemigos de Israel sean derrotados y la nación será protegida.

Hoy en día los enemigos de Israel le rodean por todas partes, deseosos de lanzarse como aves de rapiña sobre su pequeña presa. Me pregunto constantemente:

¿Por qué Israel está tan confiado? ¿Esta confianza se deberá a que se siente seguro de la protección divina? ¿Su ciega confianza en Dios lo lleva aún a menospreciar la ayuda de su gran aliado USA?

¿Hay evidencias palpables e inobjetables de que Dios está protegiendo a Israel?

Después de la destrucción del II Templo y una diáspora de casi 2000 años, sinónimos irrefutables de un juicio divino contra su pueblo, ¿Israel se puso a cuentas con su Dios?

A pesar de que se afirme que menos del 35% de la población judía de Israel es religiosa, ¿Está Dios agradado con Israel como en sus mejores momentos de los reyes David y Salomón?

He notado en muchas expresiones israelitas que ellos solos pueden hacerle frente a la amenaza iraní porque Dios está de su lado. ¿Es esto cierto? ¿Cuenta hoy Israel con el mayor aliado de todos: Dios?

¿Puede ser Dios aliado de un Israel en desobediencia a su Palabra? ¿Podrá Israel prevalecer contra sus enemigos sin la presencia de Dios con ellos?

Juzgue usted.

domingo, 2 de septiembre de 2012

ISRAEL Y LAS PROFECÍAS


CRONOLOGÍA ESCATOLÓGICA

En varias ocasiones he respondido a inquietudes de los lectores y pocas veces no lo han publicado. Para asegurarme que esta respuesta llegue a ti, te presento Nancy, lo que humildemente entiendo ha de suceder proféticamente, en orden cronológico en los próximos días, meses o años.

Soy un convencido de que todas las profecías bíblicas han de cumplirse al pie de la letra, hasta que el Señor saque a la luz toda su Obra de Salvación.

1-      Guerra  en Medio Oriente, con Israel involucrado. Puede ser contra Irán o contra Siria. Puede iniciarse en días. Será un conflicto prolongado que puede llevar a Israel a utilizar poderío nuclear.

2-      Expansión de esta guerra a nivel regional primero, con múltiples conflictos bélicos en distintas regiones del mundo. Será en pocos mese de iniciada la guerra de Israel.

3-      Estallido de II Guerra Mundial con la participación de las grandes potencias de Occidente, Rusia y China. Puede ser de entre  1 a 3 años de iniciada la guerra de Israel.

4-      Secuela de miles de millones de muertos por las guerras, el hambre y las pestes por la contaminación ambiental. Esto puede ocurrir en un período no mayor de 5 años.

5-      Levantamiento de la iglesia del Señor y cumplimiento del tiempo de los gentiles. Resurrección de los muertos. Ocurrirá en medio de la devastación de las guerras. Se conoce como período de tribulación. Es en este período en que los islamistas radicales se esparramarán por todo el mundo llevando la Yihad global, sometiendo a los pueblos al terrorismo y al islam.

6-      Inicio del tiempo del trato de Dios con Israel para salvación con los 144 mil sellados.

7-      Inicio del derramamiento de la Ira de Dios sobre los hombres.

8-      A partir de estos momentos se inicia la última semana de años de Daniel, con la llegada al poder mundial del Anticristo Islámico y su persecución a los cristianos que no fueron Levantados en el Arrebatamiento de la iglesia.

9-      El Anticristo establece la paz con Israel y la paz mundial. Se desata la gran persecución a los cristianos y la apostasía, con la marca del 666 que no es otra que la confesión de fe islámica.

10-   Surge el falso mesías judío quien hace pacto con el Anticristo Islámico y logra construir el III Templo en Jerusalén. Israel es declarado el Reino de Israel, este falso mesías es proclamado rey de Israel. Se reinician los sacrificios y el sacerdocio  aarónico.

11-   Regreso a Israel de todos los judíos que hayan quedado en medio de las naciones, terminando así la gran diáspora.

12-   La tierra gozará de 3.5 años de paz.

13-   Surgimiento de los 2 testigos de Dios quienes serán muertos en Jerusalén, resucitados al tercer día y levantados a los cielos.

14-   El Templo será profanado y se desatará la guerra de Exterminio contra los judíos. Muchos serán llevados cautivos como esclavos a manos de los musulmanes. Esta última guerra tendrá una duración de aproximadamente tres años.

15-   Derramamiento de las copas de la Ira sobre las naciones y los hombres que hayan recibido la marca de la bestia, o, que hayan abrazado la fe del islam.

16-   Invasión a Israel por los ejércitos islámicos, destrucción de sus ciudades y cerco de Jerusalén.

17-   La última batalla por Jerusalén. Se desarrollará una batalla barrio a barrio, calle a calle, casa a casa contra los pocos judíos que hayan quedado.

18-   En medio de esta angustia, desesperados y confundidos, al entender que en breve toda la nación judía será exterminada, el remanente buscará el rostro de Jehová en ayuno y oración, pidiendo misericordia y que Dios no se olvide del Pacto a los Padres. Será en este momento que por Gracia, sus ojos se abrirán y verán a quien crucificaron hace 2000 años y a quien rechazaron. Reconocerán a Jesús como Hijo de Dios y serán salvos.

19-   Jerusalén será salva con la llegada de Jesucristo al monte de Sion y la destrucción de todos los ejércitos que la rodean, el apresamiento del Anticristo y del falso profeta y el encadenamiento de Satanás.

20-   Resurrección de los que fueron decapitados por negarse a adorar a la bestia o Anticristo y rehusarse a ser marcados en sus frentes o manos.

21-   Inicio del Reino de Dios sobre la tierra, con Jesucristo como Rey de Reyes y Señor de Señores, reinando en Jerusalén a todas las naciones, con todo su pueblo: judíos y cristianos salvos por su Obra de Redención. Dios hizo de judíos y gentiles un solo pueblo en Cristo Jesús.