miércoles, 25 de julio de 2012

CATOLICOS: ¡SALGAN DE BABILONIA LA GRANDE!


Estamos en los tiempos del fin. Las profecías se están cumpliendo unas tras otras antes de la venida gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo. Los dolores de parto del cual habló el Señor se están dando y cada vez son más acelerados.

El avance del islamismo radical es el presagio final. Pronto ellos establecerán el Califato de 10 naciones  árabes profetizado en Daniel y Apocalipsis, y le darán su poder a la bestia o Anticristo.  

También se acerca el tiempo en que el Dios Eterno castigará a la Iglesia Católica Apostólica Romana por haberse prostituido y apartado de la Verdad, llenándose de idolatrías, herejías y blasfemias.

La iglesia católica falseó la verdad de Cristo, por lo cual su Nombre es vituperado en muchos países.

Ya desde los tiempos de los apóstoles, ellos identificaron a la iglesia con su sede en Roma como la iglesia de Babilonia. El apóstol Pedro en su primera carta a los hermanos, identifica a la iglesia de Roma como Babilonia.

Fue inspirado por el Espíritu de Dios que él la denominó así. Como era tiempo de persecución él en esta carta se refiere a la iglesia de Roma como “la iglesia que está en Babilonia”. En la real Babilonia no existían cristianos en aquel tiempo, tampoco San Pedro había visitado esos lugares. El en este pasaje se está refiriendo inequívocamente a la iglesia que está en Roma.

Cito textualmente a 1P.5:13 “La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan.”



El apóstol Juan, cuando recibe la revelación de Apocalipsis, un ángel lo lleva al desierto en el Espíritu y ahí tiene una visión que lo deja asombrado. ¿Por qué la visión le causó asombro?



Solo puede ser porque él reconocía a aquella mujer como la iglesia que estaba en Roma y en lo que se había convertido.



Cito textualmente Ap. 17:1- 7,18 y 18: 1- 10



1. Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas;

2. con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

3. Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos.

4. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación;

5. y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

6. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.

7. Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos….

 18. Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.”

Cap.18:

“1. Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.

2. Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

3. Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

4. Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;

5. porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.

6. Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble.

7. Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto;

8. por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.

9. Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio,

10. parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio!”

En el versículo 4 dice:  “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;

5. porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.”

Noten amados hermanos católicos que dice “salid de ella, pueblo mío”. Dos cosas a enfatizar:

1-    El Espíritu reconoce que los católicos son pueblo de Dios.

2-    El Espíritu ordena a su pueblo salir de ella .



Aquí hay una seria disyuntiva para los católicos: o permanecen dentro de la iglesia católica y se hacen partícipes de sus males o salen de ella en obediencia a un mandato del Espíritu de Dios.

No habría necesidad por parte del Espíritu de ordenarle al pueblo de Dios que saliera de entre ella sino estuviera dentro. Muchos católicos hoy y siempre desconocen las Escrituras y el Evangelio porque sus líderes los han mantenido en total ceguera espiritual, manteniéndoles en la tradición y  lejos de las Sagradas Escrituras.

Los católicos deben orar ante el Trono de la Gracia y pedir por sus almas, pidiendo orientación y guía. Si no comprenden esta Palabra, no podrán reconocer que de ellos habla el Espíritu

Es mi oración al Dios Altísimo para que les abra el entendimiento y puedan comprender esta Escritura y salir de Babilonia la Grande como la identifica el Espíritu de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario